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  • Foto del escritorJuanpablo Barrantes

Breve historia de Vida (mi segunda decisión relevante)



Qué tan bien te adaptas a las condiciones cambiantes que te presenta la vida?


22 años de edad. Ultimo año de carrera universitaria, de hecho transitando ese semestre en mi práctica profesional para optar por el título de Ingeniero Industrial del TEC de Costa Rica.


He decidido tomar el riesgo de aventurarme a contar una parte de mi vida, principalmente porque considero que mucho de lo que soy como persona y como líder se lo debo en gran parte y lo atribuyo a esta franja de espacio en mi vida donde tomé decisiones que forjaron en gran medida lo que hoy soy.


Ok, me regreso entonces a mis 22 años de edad. Solo para efectos de ubicarnos en el tiempo, corría el año 1995 y tomé una de las decisiones más relevantes en mi vida. Aún sin un título universitario en mano, mucho menos un trabajo medianamente estable (de hecho desempleado!), solo con una opción de hacer mi práctica profesional y proyecto de graduación en una pequeña empresa del sector agrícola, pero loco de amor por Vicky, decidimos casarnos antes de que finalizara ese año.


Ella por su parte, viniendo de un hogar desintegrado por las infidelidades de su padre, y de igual manera en ese momento sin un título profesional, pareciera que esta decisión del matrimonio era algo así como una válvula de escape para salir de un ambiente familiar tóxico. Al menos así lo interpretó algunas personas cercanas a nosotros, lamentablemente una gran mayoría de esas personas importantes en mi vida -mi familia más cercana- así lo pensaron. Trato de no culparlos, solo miremos los hechos: un par de “cagados” sin estabilidad económica y apenas empezando sus vidas como adultos de repente deciden casarse así no más, como quien dice con una mano adelante y la otra atrás, es decir, literalmente sin nada más que la aparente convicción de vivir juntos.

Y así fue como iniciamos una vida en pareja, literalmente en contra de casi todo y casi todos: la economía de no tener casi nada y la falta de un acompañamiento familiar auténtico de parte de quienes se esperaba tal dinámica. Pero no fue así.

Aún así, el iniciar desde cero es lo que al final pienso que nos ha hecho las personas que ahora somos. Cuando todo cuesta tanto en la vida eso te hace valorar cada pequeño paso hacia adelante. Después de iniciar como practicante en una empresa pequeña de exportación de plantas ornamentales, donde tocaba levantarse a diario a las 2:00 am para tomar un camión de carga y viajar 3 horas hasta una finca donde hice mi práctica profesional, para regresar a mi casa al final de la semana y así por seis meses hasta finalmente presentar mi tesis y obtener mi título profesional. Por cierto, en esta empresa agrícola me tocó lidiar con personas que no creyeron en mí (irónicamente los que más necesitaba en ese lugar y en ese momento) así como personas que fueron de gran ayuda y que aportaron valor al proyecto que finalmente presenté ante mi Universidad.


En mi memoria se quedó grabada una experiencia nada grata con el Director General de este lugar, quien me recortó a la mitad la ya raquítica ayuda económica durante ese momento en el que cursaba aproximadamente la mitad de mi tesis. La razón? Porque no estaba aportando resultados al negocio. Yo por mi parte estaba poniendo un esfuerzo mayor por diseñar un sistema de control de la producción de una variedad de planta ornamental cultivada y producida en esta empresa. Lamentablemente había sido mal informado por el Gerente de la finca ante el Director General. Esta persona, el Gerente era básicamente un patán, es decir, ese tipo de jefes tipo “yo-yo”: una mezcla tóxica entre ególatra y tirano que poco le importaba que un aspirante de ingeniería le viniera a proponer un sistema que no entendía ni le interesaba comprender, porque las cosas estaban bien como estaban. Además, entre tanto peón era inaudito que alguien pensara más allá que él como jefe de ese desafortunado lugar de trabajo. Ese día del recorte económico de mi tesis en esta empresa fue mi primer encuentro con el mundo real, me marché a casa con un nudo en la garganta de frustración y ansiedad por la confrontación que tuve por parte de este Directivo, al cual obviamente respetaba mucho en ese momento y quería mostrarle el valor de mi trabajo para su empresa.

A pesar de esta amarga experiencia, continué enfocándome en finalizar mi tesis y diseñé el modelo de control y planeación de producción que había visualizado como una de las mayores oportunidades en esta empresa para mejorar su rentabilidad operativa. Porque ese proyecto profesional era solo un paso más hacia un propósito de vida, todas esas vicisitudes que viví nunca fueron mayores que dicho propósito. Así que muy orgullosamente, finalmente presenté mi tesis de graduación a la empresa y en la universidad.


Años después, almorzando en un restaurante con mis dos hijas y mi esposa me encontré con el Director General que me confrontó tiempo atrás… yo lo saludé con mucho respeto y cortesía, él más bien parecía nervioso y hasta apenado, y se sorprendió de verme ya con una linda familia y en ese restaurante, siento que no esperaba encontrarse con alguien como yo en ese lugar. Luego lo vi marcharse con su esposa y me saludó desde lejos. Casi inmediatamente se acercó un mesero y me entregó una tarjeta de presentación, era la del Director! Me sorprendí cuando el mesero nos dijo que ya la cuenta nuestra la había pagado la persona que justo acababa de marcharse y dueño de la tarjeta de presentación que tenía en mis manos… Wow! Real y gratamente sorprendido quedé en ese instante. Pero más sorprendido quedé cuando giré la pequeña tarjeta ya que también me había dejado una nota de su puño y letra… decía más o menos así:

—“Estimado Juan Pablo, siento mucha pena por mi comportamiento contigo hace un tiempo atrás. Te pido una sincera disculpa, y te deseo lo mejor a ti y a tu adorada familia. Para lo que necesites, aquí te dejo mi contacto. Un saludo afectuoso, atentamente…”—


Después de esta aleccionadora experiencia de vida, quisiera dejar aquí unas reflexiones que saqué y que espero agreguen valor en cualquier interacción que actualmente, o bien a futuro, te toque vivir:


- tu calidad de vida es directamente proporcional a las decisiones que tomas. Sin embargo, algunas de estas decisiones no serán del agrado de muchos, especialmente de personas que están muy cerca de tu vida. Ten cuidado, primeramente contigo mismo: asegúrate que la decisión que vas a tomar está alineada a un propósito mayor. Finalmente con tus detractores: ya que muy probablemente a ellos los mueve la ignorancia, el egoísmo o la manipulación. Bloquea estas personas en tu vida, recuerda que sus comportamientos tóxicos se propagarán en tu vida si no los bloqueas a tiempo.


- cuida tu opinión sobre otras personas que están a tu alrededor. Tus puntos de vista no necesariamente son reflejo de la verdad. Por cierto, tu opinión es una combinación entre lo que dices (10%) y lo que haces (90%). Es decir, cada vez que emites un juicio sobre otra persona, implícitamente tus actos se alinean con ese juicio. Por el contrario, una persona asertiva muestra empatía, se pone en los zapatos de la otra persona y busca genuinamente los motivos que lo mueven. Tiene la apertura de mente y la confianza para acercarse y hacer preguntas que conduzcan a conclusiones relevantes.


- cada vez que la riegues con alguien, ten el carácter y la humildad suficiente para disculparte de manera genuina. Es tan malo no enmendarte como hacerlo superficial e hipócritamente. Cuando haces daño a otra persona, generas energías negativas que eventualmente regresan a ti. Algunos le llaman Karma, y funciona también de manera positiva cuando generas una genuina disculpa que enmiende tu error.

—Cómo generas una disculpa de forma genuina?

Las veces que he logrado disculparme genuinamente es porque me sale del corazón, es decir, encuentro el momento, los sentimientos y finalmente el lenguaje (corporal y oral) para expresar una sincera enmienda.


Es curioso, porque esto que he relatado en esta historia breve de mi vida es la segunda de cuatro decisiones relevantes que he tomado a lo largo y hasta este punto de mi vida. Pienso que toda persona puede tomar a lo largo de su vida sólo unas pocas decisiones relevantes, es decir, decisiones que marcan un antes y un después en su destino, para bien o para mal. Pudiesen ser más de cinco pero menos de ocho a diez momentos decisivos donde llegas a un cruce de caminos y eliges uno, y estos momentos pueden estar alineados a ciclos de unos diez a quince años a lo largo de tu vida porque, si lo piensas bien, es aproximadamente cada quince años que se marcan ciclos de vida en las personas (de seis a siete ciclos de vida marcan la edad cronológica de una persona que vive más de 90 años y hasta unos 105 años).


Espero haber despertado tu interés en ahondar más en este tema de hacer una introspección sobre tu historia de vida, tus decisiones relevantes pero sobre todo cómo a través de este acercamiento a ti mismo puedas generar aprendizajes para ti y para otros, de tal manera que este proceso te acerque más a la persona que quieres llegar a ser en un futuro cercano, según tu propósito de vida.

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